jueves, 10 de febrero de 2011

3. Más allá del cogito

Ante la aparición fenoménica de un otro se tienen tres alternativas: o es una percepción subjetiva (idealismo), un objeto del mundo como dato empírico (realismo), o bien, un otro-yo (alter-ego) que escapa a mi control en tanto que no es un objeto o forma parte pasiva de mi percepción. Desde las Meditaciones metafísicas de Descartes estoy seguro de mi existencia en tanto que ego, pero ¿cómo estar seguro de que el otro existe y que no es una construcción arbitraria de mi pensamiento?, desde el cogito, el otro es sólo un dato dado a mi conocer; reconocer su existencia es de manera preliminar un salto en el vacío. El encuentro con el otro trasciende por mucho el cogito cartesiano, lo que el otro piensa, el alter-cogito, nunca será certeza para mí, sólo hay un puente provisional y endeble: la comunicación.

miércoles, 9 de febrero de 2011

2. Estructura del tiempo necesaria para la existencia de la comunicación

Para que la comunicación sea posible se requiere una estructura particular de tiempo. La comunicación implica siempre un ausente, se indica algo en ausencia de un objeto, y hemos visto (desde una fenomenología próxima a Heidegger y Sartre) que el presente es presencia a-sí. Si el tiempo fuera sucesión de instantes en-sí, la comunicación no sería posible. Requiere una estructura ek-stática (estar-fuera).